Alimentación

La «antidieta»: Alimentación consciente

Muchos expertos aseguran que la alimentación consciente es la «antidieta». Es decir, que si fuéramos plenamente conscientes de lo que introducimos en nuestro cuerpo cada vez que comemos, nadie necesitaría planificarse una dieta.

El mindfoodness o alimentación consciente busca enseñarnos a respetar las señales internas, sin dejar a un lado el placer que puede brindar la comida, con el objetivo de incentivar una relación más sana con la comida.

Intenta hacer el siguiente ejercicio:

Llévate a la boca un tenedor repleto de tu comida favorita y vuelve a dejar el tenedor sobre el plato. Esto puede ser mucho más difícil de lo que imaginas. Ese primer bocado fue increíble y el impulso es comer inmediatamente otro. Tienes hambre.

El experimento ahora consiste en tomar conciencia de esa necesidad de atacar el plato. Resiste. Deja el tenedor en el plato. Mastica lentamente. No hables. Concéntrate en la textura de la comida, el sabor, el color, el aroma…

Vuelve a coger el tenedor y recluta más comida del plato, pero antes de llevarla a la boca observa cada uno de los ingredientes. ¿Los distingues? ¿Los reconoces? ¿Sabes de dónde provienen? Ahora introduce el tenedor en la boca, mastica lentamente, observa como generas saliva, y engúllelo poco a poco. Visualiza cómo la comida baja por el esófago y llega al estómago donde continua la digestión. Siente cómo tu estómago y seguidamente tus intestinos hacen su trabajo, para al final absorber los nutrientes.

Repite estos pasos durante toda la comida y lograrás experimentar los placeres y las frustraciones de una práctica que se conoce como ALIMENTACIÓN CONSCIENTE. Un concepto que proviene de las enseñanzas del budismo. Muchos maestros budistas alientan a sus discípulos a MEDITAR mientras comen, ampliar el estado de la conciencia mientras prestan mucha atención a la sensación que les produce cada bocado.

No es un concepto nuevo. Hace muchos años que se enseña y practica, y en mi caso hace más de 10 que llevo escuchando y leyendo sobre el tema. Pero he de admitir que personalmente, de todo lo relacionado con la alimentación, el comer lenta y conscientemente es mi punto débil. A menudo como demasiado rápido y pensando en otras cosas… Estamos en ello. 🙂

Beneficios de la Alimentación Consciente

El ritmo de vida de la sociedad actual nos empuja a comer con prisas y sin prestar atención realmente a lo que estamos metiendo en nuestro cuerpo.

El mindfoodness o la alimentación consciente intenta desarrollar en nosotros el comportamiento contrario, es decir, promueve el autocontrol y el autoconocimiento, rescatando señales internas que tenemos olvidadas y volviendo más «racional» y menos automático el comer actual.

De esta manera, nos puede ayudar a combatir el sobrepeso y la obesidad, a distinguir el hambre psicológico del fisiológico y a tratar distintos trastornos alimentarios (estudio).

También nos permite identificar y disfrutar más de nuestras comidas favoritas y ayuda a evitar los atracones.

Nuestro cuerpo es muy sabio. Hay que aprender a escucharlo y a observar sus reacciones.

Esto no se consigue en días ni en semanas, pero es entrenable.

No existe un botón para activar la Alimentación Consciente. Es algo que demanda constancia.

¿La «antidieta»?

Para algunos expertos, actos tan simples como comer lentamente y disfrutar plenamente de cada bocado serían la solución para la creciente epidemia de obesidad, frente a la que ninguna dieta parecería poder frenar la estampida.

La alimentación consciente no es una dieta ni consiste en dejar de comer uno u otro alimento. Se trata de disfrutar la comida más intensamente, en especial, el placer que proporciona. Una persona puede comer una hamburguesa a conciencia, si quiere. La disfrutará mucho más. O, también, puede darse cuenta a la mitad de que el organismo ya ingirió suficiente y necesita un poco de ensalada.

El QUÉ comemos es muy importante. El CUÁNDO y el CUÁNTO comemos también. Pero tomaríamos mejores decisiones si pusiéramos nuestra atención e interés en mejorar el CÓMO comemos.

Dime cómo comes y te diré cómo eres.

¿Comes o te alimentas? 😉