Esto va sobre alimentos, sí.

Pero si esperabas un post teórico sobre la mejor manera de alimentarte, siento decepcionarte. Eso no existe…

Cada persona es un mundo…

Pero es que además de eso, una misma persona dependiendo de la época del año, actividad diaria, zona geográfica, horarios, etc., debe adaptar su alimentación a esas demandas.

Y claro, eso supone tomar conciencia y aprender…

Por eso los comodones prefieren seguir dietas y no tener que decidir qué deben comer.

Decidir es incómodo.

Hacen responsables a otros de su propia alimentación. Así, si luego les va mal ya tienen su excusa…

De verdad.

Yo no puedo entender como algo taaaan importante (lo que introducimos directamente dentro de nuestro cuerpo) le prestemos tan poca atención y lo desconozcamos tanto.

¡Hay gente que trata su propio cuerpo como un basurero!

Y ojo con eso de «escuchar al cuerpo»

No confundirlo con escuchar nuestras emociones o nuestra cabeza… Primero hay que aprender a diferenciarlo.

Lo primero es obvio que es saludable.

Si aprendemos a interpretar las señales de nuestro cuerpo, éste muchas veces nos pide comer más o menos, o algún alimento en concreto si tiene déficit de algún nutriente específico.

Pero lamentablemente lo segundo es lo más común…

¿Quién elige los «alimentos» que comemos?

¿Nuestro cuerpo, o la industria “alimentaria”?

Si tienes un poco de conocimientos de marketing/psicología sabrás que los humanos somos seres emocionales y la mayor parte de nuestras decisiones las tomamos con el subconsciente.

La industria lo sabe y se gasta millones en estudiar cómo diseñar productos hiperpalatables y en cómo venderlos para programar ese subconsciente para que tome las decisiones que más le interesa.

Y lo mejor de todo; que creamos que somos libres eligiendo.

Y no.

No miran por nuestra salud.

La industria alimentaria está formada por empresas que quieren vender cuanto más, mejor.

Un ejemplo claro es el desayuno:

¿Quién dijo que el desayuno tiene que ser diferente al resto de las comidas del día?

Ah vale, muchos dicen que por ejemplo un plato de lentejas a primera hora del día no “les entra”…

Entonces, ¿por qué no te entran las lentejas pero sí un vaso de leche con galletas? ¿Realmente tienes necesidad biológica de comer?

¿Por qué un desayuno tiene que ser un postre o algo dulce y/o crujiente?

¿Y quién ha fijado que el des-ayuno tiene que ser por la mañana? (Sobre horarios ya hablaremos en el cuarto mandamiento).

¿Y eso de el “desayuno de los campeones”?

¿Y lo de que “a mi me daban 2”?

¿O lo de mi “primo fuerte” de z….?

Bueno que tampoco quiero hablar de marcas… Pero seguro sabes por dónde voy…

Muchas generaciones han crecido pensando que esa era la mejor manera de alimentarse… Por eso hoy en día tenemos una pandemia mucho más extendida que el coronavirus pero de la que apenas se habla… 

Pero es que es evidente… Estómagos obesos y cerebros adictos. El negocio perfecto.

Bueno, que ya me estoy enrollando mucho y tocando terrenos pantanosos…

Pero me apetecía y creía necesario reflexionar un poco sobre esto antes de pasar a algunos consejos más prácticos.

Lo dicho.

Tenemos que responsabilizarnos y ser conscientes de nuestra alimentación.

Y luego consecuentes con los resultados de la misma.

Nadie puede experimentar por nosotros.

Nadie puede ayudarnos mejor que nosotros mismos.

Es verdad que a veces trabajar con un profesional dietista-nutricionista (cualificado, actualizado y que le guste su trabajo, claro) nos puede facilitar el proceso, pero éste lo que va a hacer es estudiarnos y probar cuáles son los mejores alimentos para nuestro cuerpo.

Porque saben que cada persona es un mundo y que aunque haya patrones comunes, es muy importante individualizar las recomendaciones.

Lo que sí que existe es una base sobre la cual construir nuestros hábitos alimentarios.

Y son muy simples.

Quizá te decepcionen de lo simples que son. ¡¡¡Pero es que es así!!!

Dejémonos de complejidades…

Nuestros ancestros sabían alimentarse mejor que nosotros y no estudiaron ninguna carrera universitaria ni había doctores expertos en nutrición…

Como (casi) siempre, la clave está en simplificar las cosas. Hacerlas fáciles…

Y aquí viene de fábula, de nuevo, una de mis frases favoritas y que taaantas veces repito:

“Lo más importante, es que lo más importante sea lo más importante”.

Así que ahí va lo más importante:

Como dice el “mandamiento”: Basa tu alimentación en ALIMENTOS DE VERDAD y así será muy difícil que te equivoques.

¿Cómo identifico los alimentos de verdad?

Muy fácil.

Te lo explico con otra frase:

“Si no lo viste no lo comiste”.

Es decir, que cuando te lleves algo a la boca puedas ver e identificar antes el alimento.

Luego podría hablar de leer etiquetas de productos y listas de ingredientes, que es importante… Pero eso al que le interese puede encontrar mucha (y muy buena) información por ahí…

Pero es que además, es mucho mejor comprar alimentos que no lleven etiquetas. Así tampoco te equivocas.

Los alimentos de verdad no necesitan lista de ingredientes.

Más cosas importantes…

¡Mastica! A parte de comer alimentos de verdad, si los masticas mucho mejor.

Mucho mejor masticar la fruta que hacer un zumo.

Y mucho mejor, sobre todo, comer el cereal hervido o el fruto seco crudo que en sus versiones procesadas (harinas).

Masticar el alimento entero nutre y sacia más…

Por ejemplo, ¿cuántas naranjas utilizas para hacerte un zumo? ¿Te comerías las mismas? (Obviando el tema de la fibra y los azúcares libres).

La fruta se mastica.

Otro ejemplo: Ese trozo de bizcocho saludable “realfooder” hecho con harina de almendra que tan fácil te ha entrado, ¿serías capaz de comerte todas las almendras enteras que se han utilizado para hacer la harina de esa porción? 

Experimenta y estúdiate.

Crea tu propia dieta.

Infórmate y aprende conocimientos básicos de nutrición.

Al menos saber de macros y micronutrientes y los alimentos que los contienen.

Y luego trata de averiguar qué combinación te favorece…

De verdad, yo alucino que haya gente que dedique tanto tiempo e interés en probarse ropa y maquillajes y no preste nada de atención a su alimentación.

¡Si lo más importante de un vestido es la percha!

¿Y que hay alimentos saludables que no te gustan?

Primero decir que es normal.

Estamos demasiado acostumbrados a los sabores intensos y tan adictivos de la comida industrial.

Es cuestión de reeducar nuestro paladar.

Yo mismo odiaba el brócoli hace algunos años y ahora lo adoro.

Hay que cambiar nuestro diálogo interno.

Cuando jugaba a baloncesto a mi tampoco me gustaba defender… Pero amaba ganar, y si no defiendes no ganas.

¡Pues se hace y punto!

Si hubiera ido a jugar a baloncesto pensando y diciéndome cada día: “Odio defender, odio defender…” Nunca hubiera tenido buenos resultados y lo hubiera dejado.

¿Pillas por dónde voy? jeje!

Si has llegado a leer hasta aquí enhorabuena, eso significa como mínimo que le dedicas algo de tiempo e interés a aprender sobre alimentación.

Siento si esperabas una guía o recomendaciones “con nombre y apellidos” como por ejemplo que lo mejor es el veganismo o la dieta paleo…

Pero ya no creo en etiquetas… Eso solo polariza y nos ciega…

Créeme.

A largo plazo lo mejor es que aprendas TÚ a tomar la mejor decisión PARA TI en cada momento.

Y no a seguir (sin entender) un plan nutricional hecho por otros.

Y como ya sabes, para terminar siempre me gusta aportar una frase y algunas preguntas resumen…

La frase:

“Trata a tu cuerpo como un templo sagrado, no como un basurero. Ofrécele el mejor combustible”.

Y de pregunta he preferido quedarme solo con una, que si quieres estaré encantado que me respondas y leer tu reflexión.

Dime, ¿comes o te alimentas?

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Salud y Buenos Pensamientos,

Coach “mastica y vencerás” Galo.