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Mi opinión sobre el Ayuno Intermitente

By 2 febrero, 2020 septiembre 25th, 2020 No Comments

El ayuno intermitente es una estrategia nutricional que ha tenido mucha repercusión estos últimos años. Hace tiempo decidí experimentar con él, y más adelante, fue el tema de mi TFM en el Máster de Nutrición y Salud.

La primera vez que oí hablar de esto, me llamó mucho la atención, ya que los beneficios que se le atribuían eran tentadores, además tenía mucho sentido evolutivo, ya que hace miles de años, cuando no teníamos neveras ni supermercados, cuando la caza y la recolección de frutos iba bien comíamos, pero cuando la comida escaseaba, pasábamos tiempo sin comer. Así que como soy muy curioso y era bastante lógico, decidí experimentarlo por mi mismo.

Protocolos de Ayuno Intermitente

Hay varios protocolos para realizarlo. Los más típicos son el 16/8 (16h de ayuno y 8h de ventana para comer al día) o el 1/6 (1 día entero de ayuno a la semana). Se recomienda siempre empezar de forma progresiva, con un 12/12, 14/10…

Pero antes de exponer mi opinión, voy a mencionar los beneficios más importantes que se atribuyen al Ayuno Intermitente, y por los que ha tenido tanta repercusión.

Beneficios del Ayuno Intermitente

  • Mejora la flexibilidad metabólica y los mecanismos de oxidación de grasa.
  • Ayuda a ser consciente y mejora los mecanismos hambre/saciedad.
  • Mejora la relación con la comida de la mayoría de personas, y ayuda a diferenciar mejor el hambre real con el hambre emocional.
  • Comiendo la misma cantidad de calorías diarias, con el ayuno se consigue empezar a «quemar» antes la grasa.
  • Ayuda a estar en déficit calórico con mayor facilidad, ya que al comer menos veces al día tienes menos oportunidades para aportar calorías extras al cuerpo.

Mi opinión y conclusiones

  1. El Ayuno Intermitente no es la panacea de la salud ni el método definitivo para adelgazar y perder grasa, solamente es una estrategia nutricional más para tener en nuestra “caja de herramientas”. 
  2. Es mucho más importante QUÉ se come que CUANDO se come. Así que nadie lo interprete mal y piense que comiendo la misma basura de siempre, pero en intervalos de 8 horas al día, va a perder grasa o adelgazar.
  3. Es muy importante ser progresivo y no empezar a lo bestia. Para experimentar los beneficios es necesario cierto tiempo y constancia. No se nota ningún beneficio en una o dos semanas, incluso puedes llegar a notar peor rendimiento a corto plazo. Es normal que el cuerpo «se queje» cuando le habías estado dando «gasolina» cada 4 o 5 horas y ahora dejas de hacerlo. Pero si tienes paciencia los beneficios llegan un poco más adelante.
  4. No lo recomiendo a personas que tengan “mala relación” con la comida o que han pasado por desórdenes o trastornos de la conducta alimentaria como anorexia o bulímia.
  5. Tampoco es del todo recomendable para aquellos que quieran ganar peso y que por tanto necesiten estar en superhábit calórico, ya que al reducir la ventana de alimentación y el número de comidas, se hace más difícil ingerir esa cantidad de calorías. Aunque no es imposible, y hay gente que gana masa muscular con ayunos intermitentes.

Mi experiencia

Mi experiencia ha sido muy buena. Pasé de hacer 3 comidas principales y 2 más pequeñas al día a hacer solamente 2 o 3 (según como tenga el día). Los cambios han sido brutales, y no tanto en mi composición corporal y porcentaje de grasa, que también, sino en la mejora de mi relación con la comida y en aprender a diferenciar el hambre emocional del hambre real. Mi cuerpo ahora es mucho más eficiente. Antes si no comía cada cierto tiempo tenía mucha sensación de hambre, un poco de ansiedad e incluso mareos, y si no comía nada antes de entrenar mi rendimiento era más bajo.

Ahora soy mucho más libre. No necesariamente tengo que comer antes de hacer ejercicio para tener un rendimiento óptimo, y si por lo que sea un día me tengo que saltar alguna comida, mi metabolismo es más flexible y es capaz de seguir obteniendo energía mediante otras vías.

En resumen

Cada persona es un mundo y los habrá que les funcionará muy bien y se encontrarán muy cómodos con esta estrategia, y los habrá que no. En mi experiencia me ha ido muy bien, pero no lo recomiendo para todo el mundo a ciegas, solamente animo a probarlo de forma progresiva a quien le parezca interesante, pero siempre con SENTIDO COMÚN.

«Come Fruta con Galo» 🙂

Bonus

Créeme, he ayudado ya a muchas personas a incorporar progresivamente el ayuno intermitente y el ejercicio físico a su día a día. Y desde esa experiencia y antes de que decidas si hablamos y trabajamos juntos o no, deja que comparta contigo algunas conclusiones que he ido sacando:

  1. No tengas prisa en ver resultados. Házlo sin expectativas y céntrate en el camino. Solamente de esta manera conseguirás evitar la frustración y perseverar en el intento. Cuando menos lo esperes te darás cuenta de lo que has mejorado.
  2. No te compares con nadie más que contigo mism@. Simplemente hay que aspirar a ir mejorando progresivamente y de forma sostenible nuestras acciones y hábitos anteriores.
  3. Cambia el enfoque y aprende a disfrutar de las cosas que te convienen. Abre la mente. Recuerda una de mis frases favoritas: «Para cambiar tu cuerpo, primero tiene que cambiar de forma de pensar». Haz que te guste el camino.

Y ahora, si comprendes estos puntos y quieres que te acompañe personalmente en el camino, asesorándote en todo momento, accede al servicio de entrenamiento personal y empecemos… ya sabes… progresivamente pero con convicción y paso firme. 😉

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