Sobre mí

 

Mis inicios y recorrido

 

Mi nombre es Eloi Galofré y siempre he tenido interés por el deporte y la salud. He practicado bastantes deportes a lo largo de mi vida, desde natación hasta ciclismo, como también diferentes deportes colectivos, principalmente el baloncesto. Pero mi historia como Entrenador Personal comenzó a forjarse de la siguiente manera:

Todo empezó en 2007 cuando recibí una oferta con beca deportiva de la UCAM (Murcia) para jugar en su equipo de baloncesto universitario. Eso me permitió empezar la Licenciatura en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Era entonces cuando empezaba a descubrir mi verdadera vocación.

Al acabar la carrera universitaria seguí dedicándome al baloncesto de rendimiento a nivel profesional, pero poco a poco mis prioridades e intereses fueron cambiando, decantándose hacia el mundo del fitness y del Entrenamiento Personal.

Paralelamente (los que me conocen lo saben bien), siempre he tenido un gran interés por cuidar la alimentación para mejorar mi rendimiento, salud y aspecto físico, por eso decidí ampliar mis conocimientos en nutrición haciendo el Máster Universitario en Nutrición y Salud en la UOC, además de estar siempre en continuo reciclaje en nuevas tendencias y estudios científicos en este campo.  NO ENTIENDO EL ENTRENAMIENTO SIN UNA BUENA ALIMENTACIÓN QUE POTENCIE SUS EFECTOS.

Y ya fue a principios del verano 2016, después de 5 años trabajando en el sector del Fitness y la Salud y toda una vida en el deporte, cuando decidí dar el salto definitivo y apostar exclusivamente por el Entrenamiento Personal, creando la marca Coach Galo.

 

El momento en que mi vida cambió

 

Hace ya algunos años, durante mi etapa como jugador de baloncesto profesional, sufrí una lesión que marcó un antes y un después en mi forma de pensar y de ver las cosas. Tenía muy inflamado el tendón de Aquiles y la zona del talón en general. Cada día por la mañana me levantaba cojo y al correr "veía las estrellas". Estuve así durante dos temporadas y ya creía que tendría que lidiar con ello toda mi vida.

Estaba bastante frustrado. Ya había pasado por las manos de varios fisioterapeutas pero ninguno conseguía solucionarme el problema de raíz, solo me calmaban el dolor temporalmente, hasta que uno de ellos, me comentó que seguramente tenía un problema en los riñones y en el sistema digestivo. La verdad que esa afirmación me descolocó bastante y fui un poco escéptico, pero ya lo había intentado todo, así que no tenía nada que perder.

¡Yo hasta entonces pensaba que llevaba una buena alimentación! ¡Hacía lo que me habían enseñado en la universidad!

Las recomendaciones de la fisioterapeuta fueron tan claras como chocantes para mi; me dijo que dejara de consumir cierto tipo de alimentos que yo consideraba saludables porqué era lo que me habían enseñado en la universidad, pero resultaron no serlo tanto...

Así que tuve que cambiar mis hábitos alimentarios. Las primeras semanas fueron muy duras, pero a partir de la cuarta el dolor me fue remitiendo y eso reforzó mucho mi esfuerzo. Bajé un poco mi rendimiento deportivo a corto plazo, ya que cuando le quitas algo al cuerpo que llevas dándole durante muchos años él se queja, pero esperaba que a largo plazo mereciera la pena.

Y entonces... ¡Milagro! El dolor que me martirizó durante tanto tiempo y que ya daba como crónico se había esfumado en cuestión de poco más de un mes. No daba crédito. Además, me desaparecieron otras molestias que ya reconocía como "algo normal": dolores de cabeza, constantes resfriados y nariz tapada; alergias; mala calidad del sueño y cansancio por las mañanas; acidez estomacal y malas digestiones, etc. Además, ¡nunca había marcado las abdominales hasta entonces!

Con todo esto me di cuenta de que hay un gran conflicto de intereses en el sector de la salud. Hay grandes empresas que hacen negocio a costa de la salud de los consumidores, y lo peor de todo es que nos lo venden como algo saludable. Si a esto le sumas que cada vez nos movemos menos y pasamos más horas sentados, el resultado es una población perezosa, con sobrepeso, enferma, adicta a la comida del supermercado y dependiente de la farmacia. El negocio perfecto. El virus de los Comodones.