¿Dónde te has despertado hoy? ¿En un Templo de Salud y Orden o en un Templo de Tentaciones y Confusión?

Hoy también entro fuerte al partido… jeje!

Y con esta pregunta intento que tu también te metas en el partido y actives el “modo reflexionador”.

Veamos…

¿Por qué decidí “invertir” uno de los diez mandamientos exclusivamente al hogar?

Pues porque realmente me parece algo importantísimo.

Allí es donde pasamos más tiempo, y además con la “guardia baja”.

Nuestro hogar es el nido donde vamos cuando estamos cansados y queremos desconectar del estrés diario. El lugar de resguardo.

Aunque también es allí donde somos más vulnerables a las tentaciones y a la falta de «la famosa» fuerza de voluntad…

Pero antes de avanzar por ahí…

Sí, quizá pensabas que no, pero sí.

Esto también tiene un sentido evolutivo.


Y ya sabes que siempre me gusta analizarlo desde esta perspectiva para entenderlo mucho mejor.

Porque si no lo entendemos, ni lo aplicaremos ni lo recordaremos…

Respetar y cuidar nuestra mente y cuerpo pasa por respetar y entender cómo somos y de dónde venimos.

Nuestros genes están programados para la supervivencia y la acumulación de energía en entornos de escasez.

Esta carga genética siempre nos pedirá acumular la máxima energía posible (comida calórica) y gastar la mínima posible (sofá o sillas cómodas y entretenimiento facilón para pasar el máximo tiempo posible sin gastar calorías para movernos ni pensar).

(Sí, has leído bien. Pensar y tomar decisiones también gasta energía).

Como siempre, no se trata de eliminar ciertos tipos de comida, sofás y/o televisores, sino de encontrar el equilibrio. 

Y la pregunta del millón:

¿Cómo podemos conseguir el equilibrio?

Pues dejándonos llevar por nuestra mente reptiliana y sus instintos seguro que no.

Este equilibrio solo lo podemos lograr tomando decisiones desde el entendimiento racional.

Se trata de conocernos y reflexionar sobre nuestras circunstancias actuales.

Se trata de ver si física y emocionalmente estamos como queremos estar.

Se trata de analizar qué acciones, conductas o pensamientos nos perjudican.

Se trata de pensar si los resultados que obtenemos son los que nos gustaría obtener.

Y una vez hecho esto, un último “se trata”

Se trata de ponérnoslo fácil.

¿Qué quiero decir con esto?

Hemos dicho que en nuestro hogar es donde más solemos bajar la guardia…

Entonces, si cuando podemos tomar decisiones de manera racional, organizamos ese entorno de manera favorable y evitamos que entren objetos o sustancias tentadoras que nos perjudiquen, luego nuestra mente reptiliana tendrá menos opciones de “liarla”.

NUESTRO HOGAR SERÁ UN TEMPLO DE SALUD

templo de salud

Y no hablo solo de comida y de evitar que entren productos ultra-procesados, adictivos, hiperpalatables y nocivos.

Hablo de ser conscientes de todo lo que perjudica nuestra salud física, mental y emocional e intentar ordenar nuestro templo para encontrar el equilibrio.

Hablo de todos los inputs o estímulos nocivos que podamos recibir.

A parte de comida, hablo también de exceso de comodidades y tecnología.

No quiero entrar en si los medios de comunicación manipulan nuestra mente reptiliana sin darnos cuenta.

Y tampoco en si deberíamos evitar pantallas en ciertas franjas horarias o en si el sofá es bueno o malo.

Recuerda:

“La dosis hace el veneno”.

Tampoco se trata de evitar las comodidades.

Se trata de reflexionar sobre cuáles nos perjudican y a partir de qué dosis…

Porque ya sabes lo que dicen:

“Las comodidades nos debilitan”.

Aunque yo la matizaría añadiendo:

“El exceso de comodidades nos debilita”.

¿Somos comodones o indomables?

Bueno, intentaré pasar a algo más práctico.

En este mandamiento no pretendo hacerte recomendaciones concretas sobre qué alimentos pueden entrar en casa y cuáles no.

Qué tipo de sofás y cuánto tiempo está permitido utilizarlos…

O incluso qué uso darle a la TV, tablet o smartphone…

En este mandamiento primero pretendo que tomes conciencia y observes tu hogar (tu templo), y analices qué aspectos crees que te están perjudicando a ti o a tu familia.

Y segundo, que trates, de manera racional, de re-organizarlo para facilitarte la toma de decisiones cuando tu mente reptiliana controle tus acciones.

Vamos con algunos ejemplos, aunque quizá no sean aplicables a tu caso:

  • Si no me puedo resistir a la bollería (o cualquier otra cosa), pues que no entre en casa. Y si te compensa comerla de vez en cuando, pues cómela fuera o compra la cantidad justa para un solo consumo. ¡Que no sobre!
  • Si suelo engancharme a la TV viendo series un capítulo tras otro, puedes anular la opción de reproducción automática que te pasa al siguiente capítulo sin preguntar. También puedes poner el mando a distancia lejos, para que al menos, tengas que levantarte para ver otro.
  • Si suelo comer poca fruta y verdura, hagámosla más accesible. Podemos dejar la fruta siempre a la vista y verduras listas para el consumo en un tupper en el frigorífico. Y la bollería y las patatas chips (si hay) que estén muuuy escondidas y de difícil acceso.
  • Y si el sofá te atrapa, antes de sentarte pon agua fría a hervir en una olla. Te verás obligado a levantarte si no quieres que se líe bien liada… jeje!

Bueno fuera bromas…

En definitiva.

Cuidemos mucho lo que entra en nuestro Templo de Salud.

Planifiquemos y seamos organizados.

Y lo que tenga que entrar (o ya esté dentro), ordenémoslo a nuestro favor.

Hay que evitar que cuando nuestro cerebro reptiliano tome el control tenga muy a mano lo que nos perjudica.

Además:

Un hogar ordenado es síntoma de una mente ordenada.

Merece mucho la pena invertir tiempo en la organización y el orden de nuestro templo, ¿no crees?

A modo resumen final:

Protege tu hogar y tu familia de las tentaciones.

Tu casa es un templo, así que no le metas “basura”.

Ponte las cosas fáciles allí donde puedes controlarlo. Así cuando salgamos fuera iremos más tranquilos para hacer lo que nos apetezca.

¡Y no!
Tener niños no es excusa. Ellos tampoco necesitan “mierda” para crecer sanos.

Comida Real SIEMPRE es la mejor opción para todas las edades. 

¿Te lo pones fácil en casa?

¿O lo dejas todo en manos de tu mente reptiliana?

¿Crees que con lo que haces en tu templo sales ganando o perdiendo?

Como siempre, si quieres, estaré encantado de leerte.

– – –

Salud y Buenos Pensamientos,

Coach “el Guardián del Templo” Galo.

PD: Es curioso pero cuando trabajo este punto con mis clientes del Programa 42 días con Galo, me maravilla el talento que tiene la mente humana para inventarse y auto-convencerse de “razones” para acceder a ciertos productos claramente perjudiciales. Y luego está la “mítica” de “por un día no pasa nada”, “es que me lo merezco”, “la vida está para disfrutarla”, y demás frases para justificar que lo que hacemos no es tan malo… Estas frases son como una pistola: No son malas de por sí. Todo depende del uso que se les dé.